El proceso no es una línea recta (y está bien que no lo sea)
A veces entrenas y todo fluye: te sientes fuerte, coordinado, con energía. Otras veces el cuerpo pesa, la cabeza está en otra cosa y nada parece salir como esperabas. Eso no es fallar, eso es parte del proceso.
El entrenamiento (como en cualquier otro aspecto), no es lineal. Hay semanas de mucho avance y otras donde pareciera que todo se frena. Días en los que rindes mucho más y otros en los que solo cumplir ya es un logro. Lo importante es entender que esos cambios no significan que estés retrocediendo.
El ánimo también influye, el trabajo, el descanso, las preocupaciones, el estrés o incluso la motivación cambian cómo entrenamos y cómo nos sentimos. Pretender rendir siempre igual es una expectativa poco realista que suele terminar en frustración.
La clave está en no perder el propósito cuando el momento no acompaña (y entender que ésto siempre va a suceder).
Algunas herramientas simples para sostener el camino a mediano y largo plazo:
Cambiar la pregunta: en días malos, en vez de “¿por qué hoy me fue mal?”, probar con “¿qué puedo rescatar de este entrenamiento?”. Siempre hay algo que suma, búscalo y no te quedes solo con lo que pudo haber sido.
Pensar en semanas, no en sesiones: una clase o una sesión no define tu progreso, lo que importa es la acumulación de entrenamientos a lo largo del tiempo.
Aceptar los ritmos: habrá etapas de mucha producción y otras de mantenimiento, y ambas son necesarias para crecer.
Cuando entiendes que el proceso tiene subidas y bajadas, entrenas con menos presión y más conciencia. Y eso, a largo plazo, te permite sostener el hábito, disfrutarlo y seguir avanzando incluso cuando las cosas no salen perfectas.
Seguir entrenando, incluso en los días difíciles, eso si es progreso real.
BUENA SEMANA PARA TODOS/AS!!
COACH JOSE :)